Sí, eres un producto.

En el mundo digital hay una frase que se ha convertido en una verdad absoluta e indiscutible. Quienes trabajamos en esto nos damos cuenta que esta frase abarca cada vez más de lo que nos podemos imaginar.

«Cuando un producto es gratis, el producto eres tú.»

Alguien, en algún momento.

La frase, cuando vienes profesionalmente de fuera de este mundillo, puede resultar impactante. Estamos acostumbrados a navegar por internet gratis, ya que casi todos los sitios y los contenidos están libres de cargo, entonces pensamos que todo es gratis ya que no estamos pagando dinero por ello.

El más claro ejemplo de esto es Google

Si hiciéramos una encuesta sobre qué es Google, obtendríamos respuestas como estas:

  • Un buscador
  • Una empresa de informática
  • Un empresa de correo electrónico
  • Una compañía americana con muchos ingenieros que nos da muchas herramientas gratis (gracias Google!!)
  • Un servicio de internet.

Y los resultados no son erróneos, pero sí poco precisos. Estamos acostumbrados a catalogar algo en función de los que nos proporciona a nosotros y no nos fijamos en todo el contexto real.

Google no es todas esas cosas, pero sí que Google proporciona todos esos servicios. La única verdad acerca de lo que realmente es se describe en la siguiente frase:

Google es una empresa de publicidad.

Así es, el negocio de Google no es la informática, ni la ingeniería, ni los servicios a través de internet. El negocio de Google es la publicidad y el marketing. Sus productos e internet no son más que los canales y el medio que utiliza para hacernos ver sus anuncios y desarrollar su negocio.

Pero esto no es un post sobre Google, ni para dejarle en mal lugar, todo lo contrario. Google es la empresa líder del mundo digital y es la artífice de la cuarta revolución industrial que estamos viviendo. Tras la producción en serie, la electricidad y la electrónica, ahora llega la digital.

Como Google, hay muchas empresa que hacen lo mismo. Facebook es una empresa de publicidad también, que te proporciona una herramienta como su red social para mostrarte su publicidad. La televisión pública lleva décadas operando de la misma manera, ya que aunque tú no pagues por verla, se mantiene gracias a los anuncios que ellos te muestran para seguir existiendo. Lo mismo para la radio o para otras empresas digitales como Twitter, Instagram (propiedad de Facebook) y agencias de marketing.

 

«Pero bueno, entonces sigue siendo todo gratis, pagamos con nuestro ‘esfuerzo’ de tener que aguantar tener publicidad en las webs y herramientas que utilizamos, ¿no?»

 

NO.

 

Cuando navegas por internet y consumes contenidos o utilizas herramientas gratuitamente, en las que empresas han invertido miles o millones de euros y miles de horas de esfuerzo humano en producir estás pagando con algo mucho mas valioso que tu dinero, tu privacidad.

Seguramente mas de una vez te habrás preguntado que por qué Google te da una herramienta tan buena como Gmail para que puedas acceder a tu correo electrónico desde cualquier lugar, o cómo es posible que Facebook tenga tanto dinero si no cobra por usar su red social, o cuál es el motivo por el que la gente gana dinero publicando contenidos en YouTube si todos los vemos gratis. Por ejemplo:

 

En internet pagas con algo mucho mas valioso que tu dinero, tu privacidad.

Cuando tú no pagas, todos los servicios están haciendo su negocio de otra manera. Recopilan todos los datos que pueden sobre ti, a medida que vas navegando. Después esos datos son vendidos a todas las empresas del mundo que quieren promocionar sus negocios online.

El producto ya no son los servicios que te ofrecen, por eso no te los venden, el producto eres tú y tú eres quien se está vendiendo a cambio de disfrutar de servicios gratuitos, que son el medio de pago.

 

«¿Pero realmente vale tanto dinero mi privacidad?»

Sí.

En internet todo deja rastro. Según vamos navegando se va dejando un rastro de lo que hacemos. Las herramientas de analítica a donde se envían van creando un perfil con nuestro historial de navegación, preferencias, información demográfica y tipo de navegación. Por ejemplo, si entramos desde un ordenador, tablet o móvil, el tipo de navegador, sistema operativo, ciudad, edad, resolución de pantalla, tipos de páginas que visitamos…, la elaboración de este tipo de perfiles es lo que se conoce como modelización de audiencias y es lo que se vende luego a las empresas que quieren promocionarse o vender artículos en internet para que ellos establezcan su target.

Cuando navegamos en una página web, y se nos muestra una publicidad en pantalla, esa publicidad no es fortuita. El anuncio es diferente del de tu vecino, tu madre o a un compañero que reside en otro país. La publicidad está dirigida a las audiencias sobre las que tienen mas posibilidades de tener éxito, basado en cuestiones estadísticas. Si por ejemplo Gillette lanza una campaña para vender su nueva serie de maquinillas para hombres, probablemente ponga como objetivo o target que esos anuncios solo salgan a varones, de mas de 16 años o personas que previamente se hayan interesado en sus productos, bien en su propia web o bien buscándolas en otras tiendas online. Por eso a un hombre le saldrán probablemente anuncios de Gillette en este caso y no a una mujer.

La modelización de audiencias puede profundizarse tanto como se desee y hacer segmentaciones avanzadas por multitud de factores. Cuanto más precisas sean estas audiencias mas complejas son de desarrollar y mas reducido será el número de personas sobre el que van a impactar. Por ejemplo, podría lanzarse una campaña sobre mujeres, de entre 30 y 40 años, interesadas en ciencia, que vivan en una determinada ciudad y que les gusten los refrescos. Es un ámbito muy concreto y el número de personas sobre las que va a impactar la campaña va a ser mas reducido que si quitamos factores, pero también la probabilidad de éxito de que usen la publicidad va a ser mucho alta. Todo depende de los objetivos que se tengan y del presupuesto que se disponga para realizar la campaña.

Cuando visitamos por ejemplo Amazon, y buscamos un producto pero no lo compramos y luego navegamos por otras webs, ¿no te resulta curioso que en el resto de webs te salen solo anuncios sobre este artículo que has buscado? Esto se llama remarketing y busca llamar tu atención para que finalices la compra que habías empezado. Cuando buscas un artículo se guarda esa información y si has comprado o no. Cuando visitas otras webs se recupera esa información y si no has comprado se te muestra la publicidad de ese artículo. Este tipo de estrategias incrementa de forma sustancial los beneficios de ecommerce y por eso es una técnica habitual dentro del marketing digital.

 

«¿Está mi información personal comprometida?»

No, con matices.

De forma legal, las herramientas de analítica prohíben la recopilación de datos personales que permitan identificar a las personas de forma individual. El perfil que se hace con tus datos es anónimo e identificado por un número aleatorio. Estas normativas son revisadas y controladas cada vez más por las herramientas principales y en la gran mayoría de casos se cumple. Pero como en todos los ámbitos, siempre hay quien intenta saltarse las leyes. Aunque cada vez es más difícil.

Pero todo esto, aplica a los contenidos y servicios que disfruto gratuitamente online de forma legal.

¿Qué ocurre entonces con los contenidos gratuitos que se obtienen mediante la piratería? ¿También recopilan información? ¿Respetan mi privacidad?

Sobre este tema hablaremos en la parte II de este post, el próximo jueves 19 de julio.