Hoy día es extraño toparse con una página web que no tenga implementada ninguna herramienta de analítica digital que recoja y almacene datos, para poder comprender el comportamiento de sus usuarios.

El proceso de implementación de estas herramientas suele ser tan relativamente sencillo como insertar una etiqueta (un fragmento de código JavaScript) en el código fuente de cada una de tus páginas. El problema aparece a medida que tu site va creciendo o tu plan de medición se va afinando, cuando el tener que modificar todas las etiquetas de tu página una a una con cada pequeño cambio que realices, puede volverse un auténtico viacrucis.

Afortunadamente, podemos simplificar y agilizar este proceso a través de Google Tag Manager, el gestor de etiquetas de Google. Una vez añadido el fragmento de código que nos proporciona esta herramienta en nuestra página web, podremos crear y modificar etiquetas y especificar cuándo deben activarse sin tener que volver a entrar a trastear en el código fuente.

Estructura de Google Tag Manager

Los tres pilares fundamentales que componen esta herramienta son los siguientes:

Etiquetas

Al contrario de las que nos podemos encontrar en la ropa, las etiquetas o tags de Google Tag Manager, son fragmentos de código JavaScript que sirven para recoger toda la información que necesitamos sobre los pasos que da el usuario dentro de nuestra página web y enviar a la herramienta de nuestra elección para su posterior análisis.

Activadores

Una vez tengamos todas nuestras etiquetas desplegadas a lo largo y ancho de nuestro site, será necesario indicar cuándo han de recoger los datos que necesitamos (al fin y al cabo, sería un poco cruel por nuestra parte tenerlas trabajando sin descanso).

Aquí es donde entran en juego los activadores o triggers que, como su propio nombre indica, son los elementos que van a activar o disparar nuestras etiquetas cuando se cumplan las condiciones que nosotros establezcamos. Estas condiciones estarán estrechamente relacionadas con ciertas acciones que realicen los usuarios, como cargar una página, pulsar en un enlace o completar un formulario.

Variables

Llegados a este punto, tenemos las instrucciones que le hemos facilitado a Google Tag Manager para que recoja todos los datos que necesitamos (etiquetas) y tenemos definido el momento en el que queremos que los recoja (activadores). El último elemento de esta fórmula necesario para conseguir que todo funcione como la seda son las variables, o lo que es lo mismo, la información que va a necesitar Google Tag Manager para saber qué tiene que hacer y cuándo tiene que hacerlo.

Si todo esto te está sonando un poco a chino, la mejor forma de comprender qué es una variable es pensar en ellas como elementos que funcionan como recipientes para guardar y recuperar los datos (o valores) que vamos a utilizar en la ejecución de nuestro gestor de etiquetas. Gracias a ellas podremos indicar a Google Tag Manager qué valores queremos capturar, además de establecer condiciones que definan nuestros activadores.

Y hasta aquí hemos llegado con la teoría, ¡vamos a ponernos manos a la obra y crear nuestra primera etiqueta!

Creando nuestra primera etiqueta

Si todo lo que has leído hasta aquí ha servido para convencerte de que necesitas un gestor de etiquetas, es hora de pasar a la acción y ensuciarnos las manos tanto como nuestro teclado nos lo permita. Como ejemplo, vamos a empezar creando la etiqueta básica que necesitarás si estás realizando la medición de tu página a través de Google Analytics: la etiqueta de página vista.

Una vez hayas creado tu cuenta y un contenedor en Google Tag Manager, el primer paso que tendremos que dar será eliminar el código de seguimiento de Google Analytics insertado en todas nuestras páginas y reemplazarlo con el que Google Tag Manager nos facilitará una vez creemos nuestro contenedor.

Ahora que estamos en nuestro nuevo y recién estrenado espacio de trabajo, crearemos una nueva etiqueta que nos envíe los hits de página vista a Google Analytics. ¿Cómo? Pulsando en “Añadir nueva etiqueta” y después en el recuadro situado en la parte superior titulado “Configuración de la etiqueta”.

Paso 1: Añadimos una nueva etiqueta

Seguidamente, podremos ver una lista de tipos de etiquetas en la parte derecha de la pantalla, la mayor parte de ellas integradas desde aplicaciones de terceros. Para nuestra primera etiqueta, elegiremos el tipo “Google Analytics – Universal Analytics”.

Paso 2: Elegimos el tipo de etiqueta

Una vez seleccionada, podremos comprobar que en el recuadro de configuración tendremos que escoger el tipo de seguimiento. En nuestro caso, dejaremos seleccionada la opción “Página vista”, ya que queremos que Google Analytics registre un hit de página vista cada vez que el usuario entre en las diferentes páginas de nuestra web.

Paso 3: Seleccionamos el tipo de seguimiento

El siguiente paso será definir dónde queremos que Google Tag Manager mande esta información de página vista, es decir, a qué cuenta de Google Analytics tiene que enviarla. Es aquí donde entrará en juego nuestra primera variable. Bajo “Configuración de Google Analytics”, pulsaremos en “Nueva variable…” y podremos ver que Google Tag Manager nos lleva a la pantalla de creación de una variable de configuración de Google Analytics.

Paso 4: Creamos una nueva variable

Lo primero que nos va a pedir es el ID de seguimiento, que no es más que el código de seguimiento de nuestra propiedad de Google Analytics. Copiamos, pegamos, dejamos el “Dominio de la cookie” como “auto” (para permitir el seguimiento a través los diferentes subdominios de nuestro sitio) y ya estaremos listos para guardar nuestra primera variable.

Paso 5: Introducimos el ID de seguimiento de Google Analytics

Después de guardarla, podremos ver que bajo “Configuración de Google Analytics” aparece el nombre con el que la hemos bautizado entre llaves dobles. Si aparecen estos símbolos por partida doble, sabremos que estamos seleccionado el valor que tenga la variable (el ID de seguimiento que acabamos de copiar y pegar) en este momento. En este caso, el valor de nuestra variable no cambiará, porque siempre vamos a querer enviar nuestra información de seguimiento a la misma cuenta de Google Analytics.

Paso 6: Seleccionamos la variable de configuración de Google Analytics

En este punto, es muy posible que te estés preguntando: ¿Por qué hemos metido el ID de seguimiento de Google Analytics dentro de una variable, en lugar de copiar y pegar el código directamente? La respuesta es sencilla: reutilización. La etiqueta de página vista no va a ser la única etiqueta de Google Analytics que vayamos a crear, y tener que estar copiando y pegando el ID con cada nueva etiqueta nos puede llegar a ralentizar bastante. De esta manera, la próxima vez que creemos una etiqueta de Google Analytics simplemente tendremos que seleccionar el nombre de la variable para que recoja el ID correspondiente.

El último paso antes de crear nuestra etiqueta será indicarle cuándo tiene que enviarnos la información que necesitamos, justo debajo, en la sección “Activación”. Como queremos que nuestra etiqueta recoja la información de página vista, vamos a seleccionar justo este activador para que la etiqueta se active en el momento en el que el script de Google Tag Manager incorporado en todas nuestras páginas se cargue en el navegador del usuario.

Paso 7: Elegimos el activador “All Pages” de tipo Página vista

Ya solo nos queda guardar la configuración y, ¡tachán! Tenemos nuestra primera etiqueta de Google Tag Manager creada, preparada para salir ahí fuera y comerse el mundo. Para poder publicar los cambios que hemos realizado en nuestra página web, tan solo sólo tendremos que pulsar en el botón “Enviar” situado en la parte superior derecha de nuestro espacio de trabajo y comprobar cómo hace su magia en nuestros informes de Google Analytics.

Esta ha sido nuestra breve introducción al vasto mundo de Google Tag Manager. Espero que este post te haya servido para despertar tu curiosidad sobre esta herramienta y que te animes a tirarte a la piscina para descubrir todas las posibilidades que tiene que ofrecerte.